Datos biográficos.
Daniel Pujol nació en un hogar cristiano evangélico. Cursó estudios de ingeniería.
Está casado y tiene un hijo. El y su esposa son miembros de una asamblea evangélica en Barcelona, en la que colabora en el ministerio de la predicación y enseñanza de la Palabra.
Sábado, 27. Febrero 2010
REFLEXIONES SOBRE LA MARCHA
DIOS ES FIEL
Así se expresaba mi amigo después de recibir los resultados que el médico había facilitado sobre el estado de su esposa. Enferma de cáncer por tres años, y habiéndose éste extendido a otras partes del cuerpo, tras unas sesiones de terapia parecía haberse detenido. ¿Hasta cuándo? Deseo sinceramente que sea indefinidamente.
Dios es fiel. Lo digo yo mismo, cuando ahora se cumplen tres años que la muerte arrebató a mi querido hermano, y unas semanas después a mi madre. Ambos por esa misma terrible enfermedad. Y es que esta declaración no está condicionada a cómo nos van las cosas. No depende de que nos vayan bien, ni está limitada si no nos van tan bien. Depende única y exclusivamente de cómo es Él. Es por eso que me uno a Job cuando decía: “Aunque Él me matare, en Él esperaré”.
Daniel Pujol
Martes, 9. Febrero 2010
REFLEXIONES SOBRE LA MARCHA
OPORTUNIDAD U OPORTUNISMO
La reciente visita del Presidente del Gobierno de España, y por turno de la Unión Europea, a los Estados Unidos, para participar en un desayuno de oración, aparte de consideraciones sobre lo que nos haya podido doler a los cristianos evangélicos españoles, pone de manifiesto lo que Dios concede a todos los hombres a lo largo de su vida: la oportunidad. Este Presidente, que ha hecho a lo largo de su mandato político gala de laicismo, ha tenido la oportunidad de citar la Palabra de Dios con conocimiento de causa. ¿Hasta qué punto se habrá dejado influir por ella?
Esta oportunidad contrasta con el posible oportunismo más o menos evidente de la ocasión: ser invitado por el mismo Presidente de los Estados Unidos, e incluso tomar la palabra ante todos los participantes. ¿Qué réditos conseguirá de esta reunión? Está claro que por importantes que éstos puedan ser para el propio Presidente español, para España e incluso para la Unión Europea, quedan muy por debajo de la bendición que representa abrir el corazón a la Palabra del Dios de cielos y tierra.
Esto me lleva, en consecuencia a dos cosas: en primer lugar a invitar a cada lector a no cerrar ninguna puerta de oportunidad que Dios le abra. En segundo lugar, a pedir a todos los cristianos que cumplan con el llamamiento de la Palabra a orar a Dios por las autoridades.
Daniel Pujol
Miércoles, 3. Febrero 2010
REFLEXIONES SOBRE LA MARCHA
¿HAY ESPERANZA PARA ESTA TIERRA?
Si a los múltiples desastres que azotan este planeta tierra, consecuencia -como decía en la reflexión anterior- de la sentencia divina al pecado del hombre, añadimos las palabras de Jesús anunciando calamidades, quizá nos preguntemos: ¿qué esperanza hay, pues, para esta tierra? ¿Hemos de aceptar nuestro sino con resignación y esperar a que la fatalidad nos alcance?
El mensaje bíblico dice: NO. Si hacemos como a veces uno está tentado a hacer cuando lee una historia, es decir, ir al final para ver si termina bien o no, encontramos que la Biblia nos traza un cuadro diferente al que conocemos. Nos habla de “un cielo nuevo y una tierra nueva”. Nos dice que en ese nuevo escenario “no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor”, y no porque nos esté describiendo algo producto de ficción y no conectado con la realidad de ahora, sino “porque –dice- las primeras cosas pasaron” (Ap 21:4). Y ¿cuáles son estas primeras cosas? Pues, las que conocemos y que en otro lugar se describen así: “toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora” (Ro 8:22). La pregunta surge entonces: y ¿cómo será eso?
Si en la anterior aludía a que todo lo que pasa es resultado de la maldición de Dios por causa de la rebelión del hombre, también mencionaba que ya desde el mismo principio Dios previó el día en que vencería a Satanás, el adversario. En otro lugar Dios nos detalla un poco más: dice que se propuso por medio de Cristo “reconciliar consigo todas las cosas,… las que están en la tierra,… haciendo la paz mediante… su cruz” (Col 1:20). Hay una esperanza fundamentada en la cruz del Calvario porque allí pudo resolver el contencioso que la desobediencia del hombre había abierto.
Porque Dios ha tenido misericordia de nosotros, nosotros también la hemos de tener para con los que sufren y aportar alivio, tanto como podamos.
Daniel Pujol
Martes, 26. Enero 2010
REFLEXIONES SOBRE LA MARCHA
HAITI
Achacar el desastre ocurrido en este país a la condición espiritual de sus habitantes me parece un tanto simplista. Desde que el hombre decidió dar la espalda a Dios ya en el Edén, motivos sobrados tenía para destruirlo, y no lo hizo, antes bien inició la puesta en marcha de todo un proyecto de redención con una promesa: Satanás será vencido, aunque para ello tuviera que implicarse con su propia vida. Pero además, sucede que Dios tiene pueblo en Haití, el cual está también padeciendo esta calamidad.
La verdad es que Jesús en su tiempo ya anuncia que acercándonos al final de los tiempos, “habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares” (Mat 24:7). ¿Es Dios entonces el culpable de todo esto? Ciertamente, no. La naturaleza sufre las consecuencias de la actitud del hombre. En un principio, cuando en un alarde de autonomía quiso ser como Dios para sí mismo, prescindiendo absolutamente de El, Dios le informó de cuales serían las consecuencias: “maldita será la tierra por tu causa” (Gn 3:17). Si está sujeta a corrupción, es porque la humanidad también lo está por su desobediencia a la Ley de Dios. Si a esto le añadimos que con el tiempo, el hombre, en lugar de administrar correctamente este planeta, impulsado por su egoísmo lo ha explotado, ¿qué podemos esperar? Y no sólo ha explotado la tierra, sino que ha hecho lo mismo con aquellos de sus habitantes que están en inferioridad de condiciones. ¿Por qué este tipo de seísmo en otro país más desarrollado habría causado muchas menos víctimas? Y ¿qué diremos de la grave carencia de medios básicos como son los sanitarios, la alimentación y las infraestructuras? ¿Dónde está el origen de todo este mal?
¿Qué podemos hacer los creyentes? En primer lugar, proceder como Esdras (Neh 9) o como Daniel (cap 9), confesar el pecado en representación de toda la humanidad, e implorar a Dios su misericordia. A la vez, aportar lo que esté en nuestra mano, sabiendo que por poca cosa que sea, siempre será un alivio a la situación. Jesús hablaba de un mero vaso de agua fría. ¿Acaso no podemos dar mucho más que esto?
Daniel Pujol
Martes, 19. Enero 2010
REFLEXIONES SOBRE LA MARCHA
CONFERENCIA DE COPENHAGUE SOBRE CAMBIO CLIMÁTICO
Los resultados de la conferencia en Copenhague el pasado mes de Diciembre han sido, para muchos, desalentadores. Los motivos pueden haber sido varios, y no los voy a analizar, puesto que los medios de comunicación lo han hecho ya y aún hablarán de ello más tiempo. Ahora bien, me pregunto: ¿qué habrá pensado Dios al respecto?
La verdad es que el pensamiento divino es claro y explicito en la Escritura desde hace muchos siglos, antes que surgieran problemas ecológicos y tuvieran que negociarse políticas para proteger la tierra por causa de la contaminación ambiental. De una forma contundente declara: “la tierra mía es” (Levítico 25:23), razón por la cual Él da unas normas que le permita descansar y recuperarse. Uno de cada siete años debía dejarse en reposo, sin cultivarla, práctica conocida como barbecho, la que se ha venido llevando a cabo por siglos en muchas latitudes (vers. 4). El no respetar estas disposiciones obligaría a Dios a actuar, castigando por ello a aquella sociedad. Así advierte que enviaría asolamiento y destrucción: “Entonces la tierra gozará sus días de reposo, todos los días que esté asolada, mientras vosotros estéis en la tierra de vuestros enemigos” (cap. 26:34).
Yo no sé si algún líder político lo habrá tenido en consideración. Lo cierto es que Dios ya habló, y bien claro además. Luego no nos sorprenda lo que pueda suceder.
Daniel Pujol


